Durante siglos, el conocimiento generado por mujeres fue desestimado, perseguido o reducido al ámbito del mito.
Saberes vinculados a la observación de la naturaleza, la salud, el cuerpo humano y el universo fueron invisibilizados por prejuicios sociales y culturales.
Con el paso del tiempo, muchos de esos conocimientos sentaron las bases de lo que hoy reconocemos como ciencia.
En el marco del Día Internacional de la Niña y la Mujer en la Ciencia, reconocemos la importancia de visibilizar el papel histórico y actual de las mujeres en la construcción del conocimiento científico.
Hoy, cada niña que pregunta, experimenta y crea contribuye a transformar la ciencia en un espacio más diverso, incluyente y justo.
La ciencia también es su lugar.