El amor no nació como promesa romántica.
Nació como rito, comunidad y vínculo.
Desde antiguas celebraciones hasta las ciencias sociales,
ha sido entendido como fuerza que articula identidad
y construye pertenencia.
No es solo emoción.
Es cooperación.
Es encuentro.
Es decisión.
Como la luna, cambia.
Como el fuego, transforma.
Como el círculo, vuelve a empezar.
Ser un círculo es elegir permanecer.
El amor es una decisión compartida.