La cultura no solo produce símbolos.
También produce derecho.
En 1996, los Acuerdos de San Andrés colocaron en el debate nacional el reconocimiento constitucional de los pueblos indígenas, su autonomía y sus sistemas normativos.
Desde entonces, algo es claro:
la diversidad cultural no es adorno institucional.
Es fundamento de un Estado plural.
Esta reflexión dialoga con la más reciente columna del rector, donde aborda la responsabilidad social universitaria frente a esta deuda histórica.